sábado, 27 de noviembre de 2010

Loquemeahorro o la fuerza del sino

No es que se me haya roto la barra espaciadora a la hora de escribir el título de esta entrada, sino que (y aprovecho para usar la conjunción de la que pretendo hablar) va dedicada a Loquemeahorro, esa bloguera y amiga madrileña cuyo sentido del humor a la hora de plasmar sus experiencias y pensamientos me ha hecho derramar muchas lágrimas de risa.

Hace unos días, un comentario suyo me recordó precisamente que había postergado hablar de este asunto mucho tiempo ya, así que no lo voy a retrasar más (y de paso resuelvo la duda que planteaba en él).

Quizá no se da tanto en los medios de comunicación —aunque con las erratas pasa como con las meigas: que haberlas, haylas—, pero la confusión entre sino y si no es corriente entre quienes se atreven a acometer la magna tarea de escribir en español. 

Efectivamente, distinguir entre los miembros de esta pareja no es moco de pavo; por eso, vamos a tratar de clarificar qué es cada cosa y dar alguna pauta para saber quién es quién en cada momento.

Comenzaremos por sino. Entre sus valores, el más sencillo de identificar es el de sustantivo: sino significa lo mismo que destino o hado. El uso que aparece en el titular de esta entrada, en el que se hace referencia a la pieza teatral Don Álvaro o la fuerza del sino de mi cuasi-paisano Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, es precisamente ese. 

Más complicado de diferenciar es su empleo como conjunción coordinante adversativa; no obstante, es frecuente que la frase que introduce sino suponga presentar afirmativamente algo que se alza como alternativa a otra cosa que se ha negado con anterioridad (hablaríamos de oraciones del tipo "No es esto, sino lo otro"). También puede darse en aquellas ocasiones en las que los significados de los dos enunciados se suman (sería el caso de oraciones al estilo de "No solo es esto, sino [que] lo otro también"). En estos contextos, es habitual escribir una coma delante de esta conjunción.

Otro de los usos de sino es el que quiere decir más que, otra cosa que. Aparece en  enunciados como "No puedo hacer otra cosa sino esperar" y se suele hacer evidente cuando reformulamos la oración como "Lo único que... es..." ("Lo único que puedo hacer es esperar").

Vamos ahora con si no, separado. Se trata de dos palabras que pueden tener varios valores; empezaremos por tratar el que combina la conjunción condicional si con el adverbio de negación no

Este uso es uno de los más sencillos de reconocer, dado que si puede sustituirse normalmente por en caso de que, aunque puede ser necesario cambiar el modo de la forma verbal. Pongamos un par de ejemplos:

Si no vienes, regalaré tu entrada a mi hermano.
En caso de que no vengas, regalaré tu entrada a mi hermano.
Otras veces se trata de la conjunción concesiva si seguida del adverbio de negación no. Aquí se puede cambiar si por aunque y el significado de la oración no varía.

Si no todo, al menos llévate un trozo de bizcocho.
Tu intervención me ha parecido si no brillante, sí bastante oportuna. 

Finalmente, esta pareja puede formarse al combinar la conjunción completiva si con el adverbio de negación no, que aparece cuando se introducen oraciones interrogativas indirectas. Se diferencia de otros pares en que aquí se pueden introducir palabras entre ambos términos. Citemos un ejemplo:

Me gustaría saber si no va a venir al viaje.
Me gustaría saber si él no va a venir al viaje.

 Concluida la reflexión teórica, vamos con la parte práctica.



El primer ejemplo lo encontramos en el diario mexicano Tiempo. Hablando del jugador Javier Hernández, al redactor se le coló un espacio donde no debía, pues aquí se trata de una conjunción adversativa. De todas formas, se ve que también se dejó por el camino alguna que otra tilde.



En esta otra imagen, extraída del blog sobre Eurovisión de RTVE (que quede claro que no la he buscado adrede dentro del "dominio público"), se observa el mismo error que arriba. Parece que la barra espaciadora ha vuelto a hacer de las suyas (ya me guardaría yo de cuestionar la pericia de un redactor de RTVE): no solamente se les ha colado un espacio entre si y no, sino que se les escapó otro detrás de 2011. 


El último caso al que nos referiremos está sacado de un encuentro digital que mantuvo el actor José Luis García Pérez con algunos internautas. Es conocido por interpretar a Andrés en la serie de TVE "Amar en tiempos revueltos", aunque su papel de Alfonso de Borbón en la miniserie "Alfonso, el príncipe maldito", emitida por Telecinco, también tuvo cierta repercusión mediática.

Aquí, el artista ha escrito "Sino" cuando debería haber separado el término en dos palabras; la distinción habría sido sencilla de haber sustituido esta palabra por la expresión De lo contrario. Con todo, no es la única confusión apreciable en el fragmento, pues también se detectan algunos fallos de concordancia: en la oración "Todos los 'malos' tiene algo más", el verbo tendría que ir en plural. Además, hay alguna que otra coma que brilla por su ausencia. Me abstendré, por otra parte, de comentar acerca de lo escrito por quien le realiza la pregunta, pues daría para varias entradas.

Para terminar, he de admitir que encontrar ejemplos de equívocos relacionados con la pareja si no/sino no ha sido tan fácil como esperaba, lo cual es buena señal de que —al menos en los medios de comunicación— la diferencia está relativamente bien asimilada. Aun así, no está de más recordar los criterios para su discriminación, teniendo en cuenta que en el uso cotidiano sí que es muy fácil caer en este error.


4 comentarios:

loquemeahorro dijo...

Chincha, don Álvaro, chincha rabiña que tengo una experta a mi disposición que me explica las cosas.

Ahora ya no tengo excusa posible, con la explicación tan clara y detallada.

Muchas gracias, guapa.

Azote ortográfico dijo...

Train, más de una batalla dialéctica he tenido con mis allegados al tratar de meterles en la cabeza que algo que escriben no está bien. El verdadero problema de cometer faltas de ortografía no está muchas veces en eso, en cometerlas, sino en la renuencia a ser corregidos.

Lo que te comentaba tu amigo acerca del solo es cierto. A la espera de que salga a la luz la nueva Ortografía, cito de la última obra normativa al respecto, el Diccionario panhispánico de dudas.

3.2.3. sólo/solo. La palabra solo puede ser un adjetivo: No me gusta el café solo; Vive él solo en esa gran mansión; o un adverbio: Solo nos llovió dos días; Contesta solo sí o no. Se trata de una palabra llana terminada en vocal, por lo que, según las reglas generales de acentuación (→ 1.1.2), no debe llevar tilde. Ahora bien, cuando esta palabra pueda interpretarse en un mismo enunciado como adverbio o como adjetivo, se utilizará obligatoriamente la tilde en el uso adverbial para evitar ambigüedades: Estaré solo un mes (al no llevar tilde, solo se interpreta como adjetivo: ‘en soledad, sin compañía’); Estaré sólo un mes (al llevar tilde, sólo se interpreta como adverbio: ‘solamente, únicamente’); también puede deshacerse la ambigüedad sustituyendo el adverbio solo por los sinónimos solamente o únicamente.

Loque, ya sabes que es un verdadero placer.

Un abrazo a las dos.

*entangled* dijo...

Una confusión también bastante frecuente, es la que se produce entre porque y por qué (y a la inversa).

Saludos.

Azote ortográfico dijo...

entangled, tienes toda la razón, pues no solo están esos dos, sino también por que y porqué.

Me acabas de dar una magnífica idea. ¡Gracias!